Me recibí en 2018. Y ahí empezó otra carrera para la que no había plan de estudios.
Mi primer trabajo como nutricionista fue en ASA.
Si sos nutri, probablemente conozcas la fama que tenía. Era un poco el cuco. El trabajo en el que nadie quería terminar.
Yo supe bastante rápido que no quería quedarme ahí.
Pero también sabía que si iba a estar, quería llevarme algo más que un sueldo.
Ese trabajo me permitió seguir formándome, pero sobre todo me dio carácter. Tenía veintipico, acababa de recibirme y estaba a cargo de muchísimo personal.
Había que tomar decisiones, resolver problemas y aprender a plantarse.
Nada de eso había estado en una materia.
Después vinieron los consultorios.
Llegué a alquilar consultorios en tres lugares diferentes y empecé a mover mi trabajo principalmente a través de redes sociales.
También hubo meses en los que publicaba y prácticamente nadie me leía.
Dejé ASA y decidí apostar de lleno a construir mi propio trabajo.
Fui armando redes con otros profesionales, trabajando en equipos interdisciplinarios y aprendiendo muchísimo de ellos.
Durante un tiempo también trabajé bastante bajo el ala y el criterio de otro profesional.
Hasta que llegó otro momento importante: construir el mío.
Con el tiempo la agenda creció.
Empecé a atender presencial y virtualmente y pude elegir con quién quería trabajar.
Hoy construí una red de médicas y otras nutricionistas en quienes confío y a quienes puedo derivar aquello que yo no abordo.
¿Mi única manera de crecer iba a ser seguir atendiendo más?
Empecé a desarrollar guías, talleres, programas, grupos y otros formatos que podían convivir con la consulta individual.
Hoy mi trabajo se parece bastante poco al que imaginaba cuando me dieron el título.
Y muchas de las cosas que hicieron posible ese recorrido no las aprendí estudiando Nutrición.
De ahí salió NotNutri.